Descartes, ¿Dudar para qué?
Por Salvador Espinosa @Meta_noesis Si acaso hay alguna duda que haya atravesado todas las capas de la realidad, esa es la cartesiana. Con la leyenda del fundador del escepticismo, Pirrón, de quien se cuenta que, el poder de su duda era tal que, con tan solo poner en tela de juicio el abismo que se le presentase frente a él podía atravesarlo sin verse afectado ni por la caída ni por la impresión de aquella oscuridad absolvente, no es ni por mucho equiparable a la duda cartesiana. En la duda pirrónica cabe en la posibilidad de desafiar las leyes naturales, concediéndole una suerte de poderes sobrehumanos al filósofo; la cartesiana, por su parte, cruza los límites del firmamento y, de acuerdo con él, accede al conocimiento de lo divino sin necesidad de ir más allá de sí mismo. ¿Qué plantea la duda cartesiana? Pocos saben que en ella tiene lugar el nacimiento del famoso método científico, es paradójico que, pese a su cuna, hoy día parezca no reconocerla, incluso, la niega. Como bien...