Esquirlas filosóficas, a propósito de un nombre

 



Por Rubén Gómez


Las esquirlas son fragmentos alargados y puntiagudos que se desprenden del vidrio, las rocas, los huesos u otros materiales. Algo semejante ocurre con cada libro una vez que los lectores concluimos su lectura, desprendemos de ellos distintos fragmentos que por su forma y/o tamaño nos significan de diferentes maneras: los puntiagudos generan incomodidad, los grandes desorientación por su peso, los pequeños son como suaves verdades que asimilamos al tiempo que un asentimiento acompaña nuestro recorrido página a página en un texto. De las otras formas y tamaños que con la lectura podemos desprender a cada libro, darán cuenta todos los fragmentos que hayamos extraído en nuestro haber, así como de las maneras en que cada  uno de ellos nos ha interpelado.

En los libros siempre encontramos palabras desconocidas, esas que se empolvan por la falta de uso, encontramos otros nombres con los cuales llamar a las mismas cosas; el lector se apropia de nuevos términos en cada ocasión, sus horizontes de comprensión son tan amplios como lo van permitiendo sus lecturas. “El límite de mi mundo es el límite de mi lenguaje” afirmaba Ludwig Wittgenstein en El tratado lógico-filosófico, una consideración que nos invita a estimar que la captación que cada quien tiene del mundo es del mismo tamaño que su vocabulario, es decir, la asimilación que logramos del entorno es tan nutrida o tan paupérrima como lo sea nuestro léxico. Siempre pensamos a partir de las palabras, a través de ellas asociamos los elementos más disímiles de la realidad, si tenemos un vocabulario reducido, seguramente nuestra capacidad de reflexión y análisis también lo será.

Así pues, Esquirlas filosóficas nace como un espacio para exponer los remanentes, los sabores y las impresiones que nos dejan las lecturas que van acompañando nuestros días. Los comentarios que se derivan una vez que concluimos nuestra conversación con los autores que han llenado con sus letras algunas de nuestras horas. Escribir es también dar cuenta de nuestras memorias, aquí compartiremos unas cuantas de ellas.

 

¡Que disfruten su estancia con nosotros!

 

Escultura: "Hombre pensando" de Yuuki Morita 

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