De vuelta a nuestro centro, la apuesta de Kae Tempest
Por Arthur Cuevas
@arthurcaves
El
ser humano tiende a otorgar un sentido a su existencia a través de la
socialización e interacción con aquellos que le rodean. El mundo de las redes
sociales se instaura en los pilares de dicho pensamiento. Las redes están ahí
para acercarnos unos con otros, nos permiten comunicarnos con más gente sin
importar el lugar en el que se encuentren físicamente; sin embargo ¿Qué tan
conectados estamos en la era de la hiperdigitalización? Kae Tempest arroja
luces al respecto en su libro “On Connection”.
Tempest,
poeta, escritora y rapera británica, reflexiona a lo largo de su libro sobre lo
complicado que es conectar con uno mismo y con los demás en los tiempos
actuales. La premisa es que vivimos en un mundo que avanza aprisa, un mundo en
el que se instauran nociones fantasmales sobre el éxito. Un mundo en el que el
estatus es la única “virtud” a la que todos debemos aspirar.
Bastaran
unos sencillos ejercicios de observación para percatarse de lo anterior:
miremos por unos minutos las pantallas de nuestros dispositivos electrónicos,
echemos un vistazo al tránsito de vehículos o personas durante una atareada
mañana de inicio de semana, escuchemos las instrucciones que se nos dan en
nuestros trabajos.
“La vida tal y como la conocemos es totalmente irreal, totalmente inhumana. Nos hemos perdido los unos a los otros bajo este sistema de ‘selfies’ para la hipercompetencia"
Resulta
paradójico que hoy en día creamos en la ilusión de estar más conectados que
hace miles de años, cuando en muchos casos sucede todo lo contrario. Cada vez
nos aislamos más de este mundo, preferimos estar atentos a nuestros teléfonos
inteligentes que observar lo que tenemos enfrente, que escuchar
a nuestros seres amados. Evitamos la interiorización y la reflexión sobre
nosotros mismos y nuestro modo de relacionarnos con los otros. ¿No se supone
que tendría que ser todo lo contrario?
Sin embargo, Kae Tempest afirma que es a través del ejercicio de nuestra creatividad como el ser humano puede liberarse de las cadenas a las que le ata el mundo contemporáneo, pues afirma que además de las necesidades básicas, el ser humano siempre ha requerido (y requerirá) jugar, reflexionar y crear, por lo que añade que:
“Este es un libro sobre la
conexión. Sobre cómo la inmersión en la creatividad puede acercarnos a los
demás y ayudarnos a cultivar un mayor conocimiento de nosotros mismos. Sobre
cómo afinar la capacidad de sentir una conexión creativa puede ayudarnos
a desarrollar nuestra empatía y establecer una relación más profunda entre
nosotros y el mundo”.
Para
la artista británica, la creatividad, en un primer nivel, es la actividad de
sentirse maravillado y ese deseo por responder a aquello que nos sorprende; en
otro sentido afirma que es un “acto de amor” porque implica brindar enteramente
nuestra atención y cariño a alguien. Inclusive, el acto de amor se podría
entender como la acción de traer algo al mundo que antes no existía para
compartirlo con los otros.
Por
otro lado, entiende a la conexión como el sentimiento de hallarse a uno mismo
en el tiempo presente, “estar completamente inmerso en aquello que nos ocupa”. De
tal modo que estar conectado es poder apreciar los momentos que vivimos durante
en el presente, así como prestar atención a lo que ocurre en nuestro espíritu,
no tanto en el lado consciente que responde a las pulsiones de nuestro ego,
sino intentar profundizar un poco más hasta los linderos del inconsciente.
Tempest
afirma que la conexión creativa nos permite acceder y sentir la
conexión, con el objetivo de “conseguir que tú y los que te acompañan en ese
momento determinado puedan entrar a un espacio más conectado entre unos y otros”.
La meditación, el cocinar la cena para un ser querido, ofrecer un concierto o
asistir a uno, son algunos de los ejemplos de las actividades en las que
florece la conexión creativa.
La
también artista de spoken word, considera que cualquier persona está
abierta a sentirse conectada consigo misma y con los que le rodean, sin
embargo, sugiere que dicha conexión es más sencilla para los artistas, debido a
que su quehacer radica en la creación de obras de arte: poemas, pintura, música,
piezas teatrales.
Tempest,
además, destaca que son el arte dramático y la música, aquellas que dinamizan
la conexión con nosotros y con los otros, porque distingue que tanto las obras
de teatro como las canciones nos ponen en contacto con nuestra mejor y peor
naturaleza. Es decir que vemos a través de ellas, con ello nos situamos en la
experiencia de otras personas, por lo que existe la capacidad de aumentar nuestra
compasión hacia los otros.
En
este sentido, la rapera británica apunta que es mediante el arte que uno puede
acceder de mejor manera a la conexión creativa. Podemos interpretar que es el
artista y sus obras ejercen la fuerza que nos impulsa a unirnos a los otros y
que la que nos permite acceder una mejor comprensión de lo que nos vuelve
humanos con todas nuestras dudas, pasiones, temores, inseguridades, amores.
“On
Connection” es un libro que profundiza en el mandato délfico del “conócete a ti
mismo”. Es un intento de la escritora para guiarnos hacia un autoconocimiento
genuino que no esté sustentado en lo que creemos ser. Es la apuesta para ser
más responsables respecto de nuestros actos al momento de interactuar con todos
los demás seres que nos rodean:
So
Put
your phone down.
Listen
to the birds.
Build a fire in a quiet place.
Pay attention to details
when you kiss your lover.


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