O lo uno… Breve acercamiento a Kierkagaard, parte I
Por Miguel Ángel Lugo
@lugoconnor
Aproximarse a Kierkegaard, ya sea para leerlo ya sea para
escribir sobre él, puede llegar a ser una tarea un tanto complicada. El simple
hecho de elegir el modo como se abordará su obra representa ya un problema. Si
se le trabaja de una forma rigurosa y demasiado académica se corre el riesgo de
perder el carácter vivo de su filosofía. Si, por el contrario, damos rienda
suelta al sentido poético podemos dejar de ver lo profundo de su reflexión. Del
mismo modo,el que la variada psicología de sus personajes y pseudónimos abarque
gran parte del crisol de las vivencias humanas y que sus escritos traten
múltiples temáticas de la forma más diversa (discursos, novelas, tratados,
articulos etc) hacen un tanto difícil imaginar un hilo que las una.
Esto ha dado pie a que su pensamiento sea interpretado de muchas maneras y si bien esto ha sido fructífero, como en el caso de los existencialistas que reconocen la influencia de Kierkegaard, también ha provocado cosas muy extrañas como que varias partes de sus libros sean editadas como libros separados (tal como ocurre con el “diario de un seductor” que en realidad es parte del primer tomo de o lo uno o lo otro) o que muchas personas ignoren qué es lo que el filosofo danes pretendía con sus escritos. Es por eso que quiero dedicar las entradas de este mes y el siguiente para hablar sobre algunos puntos que nos pueden ayudar a aproximarnos de una mejor manera al pensador de Copenhague.
Me gustaría empezar con la composición total de la obra de nuestro filósofo, así como el formato que tienen sus escritos. Dentro del corpus kierkergaardiano podemos encontrar al menos tres grandes grupos: El primero compuesto por novelas, el segundo por tratados y discursos y un tercero integrado por sus diarios y/o apuntes. Se podría pensar que, como ocurre con muchos otros pensadores, Kierkegaard fue cambiando de estilo conforme pasaba el tiempo o maduraba sus ideas y que los textos literarios anteceden a los tratados o viceversa. Sin embargo, dado que nuestro autor escribía y publicaba casi de manera simultánea novelas y discursos, debemos de buscar otra explicación a esta pluralidad.
Para encontrar la respuesta debemos prestar atención en lo que cada tipo de escritura representa. Una novela no siempre es escrita con una finalidad, no tiene un mensaje claro, es un estilo que se abre más a la interpretación; mientras que un discurso o un ensayo suele presentar de manera clara lo que quiere decir. Siendo así, tenemos que Kierkegaard se comunica de dos maneras diferentes con sus lectores. Por un lado hay una comunicación directa, que trata de transmitir un mensaje y por otro hay una comunicación indirecta, como la llama Luis Guerrero, en la que el autor se mueve de manera libre entre varias ideas, nos presenta una serie de alternativas entre las que podemos identificarnos y entre las cuales, eventualmente, tendremos que decidir.
Sin embargo, si nos atenemos a la manera en que el danés firmaba cada uno de sus libros nos daremos cuenta de que el asunto de la comunicación indirecta no es tan sencillo. Y es que no todos los libros se presentaban como escritos por Kierkegaard, en muchos de ellos el filósofo aparecía solamente como editor y en otros ni siquiera figuraba su nombre. La mayoría de textos estaban publicados por diferentes pseudónimos, cada uno con una personalidad peculiar y esto, no solamente aplica para las novelas sino también para algunos tratados como el celebre Temor o temblor publicado por el pseudónimos Johanes de Silentio o el Post escriptum escrito por Johanes Climacus.
Siendo así, el juego dialéctico se amplia a dos niveles, un
nivel inferior entre las novelas y los tratados y un nivel superior entre los
escritos pseudónimos (de comunicación indirecta) y los escritos firmados por
Kierkegaard (de comunicación directa). Estos últimos son de casi todos
discursos de carácter religioso y aquí es donde tenemos una pista más para
entender al padre del existencialismo. Si los escritos de Kierkegaard son
religiosos ¿Qué temas abordan los escritos bajo pseudónimos? Las novelas
tocaran en su mayoría temas “estéticos” mientras que los tratados o ensayos
llegan a tocar temas filosóficos (éticos o teológicos) y así tenemos ya la
panorámica que el autor nos quiere presentar, diversas personas que nos hablarán
sobre temas estéticos, filosóficos y religiosos y Kierkegaard, que al final de
su carrera se define como un escritor cristiano[1],
no quiere imponernos su punto de vista sino que nos presenta varias opciones
entre las cuales elegir. Y es que esto, el elegir, el comprometernos, es uno de
las aportaciones que más rescataran los existencialistas de Kierkegaard.
El porqué de dicha
valoración será algo que tocaremos en nuestra siguiente intervención...
[1] En la obra autobiografrica Mi punto de
vista, Kierkegaard expone que pretendía hacer con sus libros y se
autodefine como un escritor puramente cristiano

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