Terminal Boredom: distopía ciberpunk de Izumi Suzuki

 Por Arthur Cuevas

@arthurcaves

Wo aber Gefahr ist, wächst

Das Rettende auch”

“Pero donde hay peligro,
crece también aquello que nos salva”

- Hölderlin.

La tecnología se convirtió en un aspecto cuasi fundamental en nuestras vidas cotidianas. Los teléfonos “inteligentes” y las computadoras son las herramientas básicas para desarrollar diversos trabajos. El desarrollo tecnológico continúa su avance a pasos agigantados. Una situación que nos inclina a reflexionar acerca del bajo nivel de vida a la que el ser humano se enfrenta dentro de una sociedad hiper-digitalizada.  

Podemos decir que la literatura, en tanto que una práctica emancipadora, nos permite tomar distancia respecto a la realidad en la que estamos inscritos, que nos muestra la endeble y compleja posición de la condición humana en entramados más complejos o que nos permite transitar a través de sombríos senderos por medio de la reflexión, es decir, considerar lo que cada uno de nosotros es. Para tal efecto, en este caso decidimos seguir las huellas de Izumi Suzuki.

Suzuki fue una escritora y actriz japonesa de la década de 1970. Precursora del género ciberpunk y especialista de la ciencia ficción. En su obra podemos encontrar las nociones de un futuro (¿nuestro presente?) en el que la tecnología permeó en lo más íntimo de la vida humana.

Sin embargo, a diferencia de lo que se podría creer (que le tecnología nos lleva hacia el progreso y, por consiguiente, al bienestar), Suzuki nos deja ver un mundo en el que reina la desigualdad, el tedio, así como la decadencia moral y existencial de los individuos de una sociedad.


El cuento que nos ocupa para este artículo lleva como nombre Terminal Boredom[1]. Nos gustaría comenzar con una interpretación del título del texto, porque nos parece un elemento sugerente acerca del mundo al que nos adentraremos mediante su trama. El vocablo inglés terminal hace referencia a dos aspectos que queremos destacar. Por un lado, remite a alguna situación o aspecto que conduce a la muerte en última instancia; otro de sus usos es para nombrar a los dispositivos con los que se extraen o introducen datos de un ordenador (una televisión, una computadora, un teléfono celular).

En cuanto a la palabra boredom podemos traducirla al español como aburrimiento, tedio, hastío o desinterés. De modo que podríamos decir que Suzuki nos “enchufa” directamente a la terminal del aburrimiento. ¿Qué significa esto? ¿Cuáles son las implicaciones de conectarnos a tal dispositivo? Son preguntas que pretendemos responder en las líneas subsecuentes, por ahora, basta con que se nos conceda introducir el problema mediante esa expresión.

La trama se desarrolla en torno a dos adolescentes que mantienen una relación poco habitual. La protagonista (narradora principal que nunca devela su nombre) y “HE”, su amante. Ambos deambulan por las calles de una ciudad futurista en la que los autos vuelan, los policías levantan a vagabundos, la gente se suicida y los crímenes atroces suceden.

Los protagonistas sobrellevan el hastío de sus vidas cometiendo travesuras, algunos crímenes menores, besándose, charlando y mirando televisión. Esto último es algo que les fascina. Realmente viven y sienten la realidad “artificial” plasmada en las series televisivas.

Sin embargo, durante uno de sus encuentros en un parque, ambos son testigos de un cruel asesinato a sangre fría. Esta situación desconcierta en mayor grado a “HE”, quien por un momento, despierta del entumecimiento placentero en el que se mantenía. Al mirar el cadáver ensangrentado de la persona asesinada, surge en él, un sentimiento que no puede describir del todo. Lo único que reconoce es que quiere volver a sentirlo, por lo que pide a un aficionado que grabó los hechos una copia del video.

Posteriormente la narradora sostiene una interesante charla con su madre, quien deja entrever la situación a la que se enfrentan los ciudadanos de la distópica ciudad en la que habitan:

“El Infierno pasa desapercibido estos días, y todo el país está hechizado por esta imagen del Cielo. La diferencia, sin embargo, es que con el Infierno al menos sabes lo que estás recibiendo. Pero con el Cielo, todo es ambiguo. No hay buenos sentimientos sino una satisfacción pasiva y ambigua".



Esta cita la asociamos con la mentira piadosa que ofrecen las sociedades hiper-digitalizadas a nivel discursivo. Miremos nuestro contexto para entender esta idea. Vivimos en un mundo en el que se nos instruye que tanto el uso como el desarrollo de la tecnología es bueno por sí mismo.

No obstante, parece ser que nos movemos en terreno pantanoso, pues como la madre de la protagonista afirma estamos entumecidos por una “satisfacción pasiva y ambigua”. Vivimos bajo el yugo de la lógica establecida por el uso de nuestros aparatos “inteligentes”; perseguimos una falsa noción de perfección divulgada hasta el cansancio en las redes sociales; se construyen mitos en torno a la supuesta genialidad de los billonarios dueños de las grandes compañías tecnológicas. Se levantan monumentos para aplaudir a los falsos ídolos.

En el cuento, la promesa de ese Cielo se encuentra cada vez más al alcance de la mano. Durante su conversación la madre le explica a su hija que existe un dispositivo que vincula el cerebro humano con el televisor, formando una especie de humanoide que recibe estímulos placenteros que lo desconectan de la realidad. Con ello se les ofrece a unos cuantos la posibilidad de vivir en un paraíso sin padecer las vicisitudes de la tragedia humana.

Posteriormente, “HE” se instala uno de los neuroelectrodos en su cerebro, mediante el cual puede habitar en una realidad paralela en la que todo sufrimiento desaparece y afirma que en ese estado:

 “Todas las cosas de mierda dejan de molestarte. Te das cuenta de que hay una forma sencilla de lidiar con todo lo que te ha estado agobiando hasta ahora. (...) La realidad parece un programa de televisión, y los programas de televisión parecen realidad. Es como si la frontera entre ambas se rompiera, como si vivieras en un sueño".

Debido al placer que genera tener uno de los dispositivos en la cabeza le pide a la protagonista que se instalé uno con el objetivo de sellar su amor. Ella titubea un tanto, pues no está dispuesta a dejar detrás los aspectos negativos de la vida. “Prefiero vivir en una pesadilla”, es lo que ella responde en primera instancia. “HE” hace uso de su retórica para hacerla cambiar de parecer, aspecto que no queda muy claro al final del cuento.

Empero, antes de entrar al Cielo, ambos se disponen a cometer un último crimen, uno de mayor violencia. Planean el asesinato de la prometida de “HE”, de quien espera un hijo. La narradora duda y se disgusta por la propuesta, pero su compañero insiste en que lo hagan, pues después de eso podrán relajarse “para siempre” gracias al paraíso que les ofrece la tecnología que tienen a su disposición.

“Cuando terminó, ÉL abrió los ojos, y parecía estar viendo otra cosa. El aburrimiento desapareció”.



Izumi Suzuki nos impacta con la historia de su distopía ciberpunk, una realidad que puede resultar indeseable por sí misma, pues hay aspectos humanos que se difuminan con el uso desmedido de la tecnología. El primero es la falsa noción de bienestar y perfección. Quizá, nuestra condición humana necesita de su lado trágico para completarse. Esto provoca una especie de hastío que busca ser ahuyentado en satisfacciones tan ambiguas como vacías: consumo y entretenimiento.

El tedio que nos impide considerar algunos elementos más allá de los placeres que se nos ofrecen instantáneamente es aprovechado por quienes mueven los hilos tras bambalinas, pues es más sencillo imponerse sobre individuos entumecidos y adormilados. A partir de esto se implementa el reino de la desigualdad y con ello de la injusticia.

¿Qué tan lejana nos parece la distopía de Suzuki? ¿Estamos conectados a la terminal del aburrimiento hoy día? La televisión era ese ambiente artificial al que Suzuki hace referencia en su cuento. ¿Nosotros podríamos encontrar una semejanza con nuestro mundo sustentado en lo que se nos enseña, instruye, ordena, sugiere, agrada, vende, cancela, prohíbe y/o divulga en las redes sociales? Las preguntas quedan abiertas…

Aunque no todo está perdido, queremos creer que aún hay tiempo para reflexionar en torno a ello, antes que desdeñar o ser ciegos fanáticos de la vanguardia tecnológica. Podemos plantear nuevos cuestionamientos respecto al uso de la tecnología y su aplicación en nuestras vidas. Dentro de este mismo contexto podemos encontrar el hilo de Ariadna que nos garantice la salvación.















[1]Con este mismo nombre se mentó al primer libro, una compilación de cuentos de Suzuki traducido recientemente del japonés al inglés.



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